ENTRE LAS PÁGINAS DE...

ADLER [I]

lunes, mayo 11

"¿Sabes lo que pasa cuando esa gente inserta el virus en la sangre? La piel te quema por dentro, no puedes ayudarte de nada porque sería inducirte la muerte. Pero en realidad es lo que más quieres, clavarme el maldito cuchillo en la cabeza para que deje de doler. Después los que tienen suerte, antes de morir, se quedan inconscientes y no les duele nada más. Pero yo aguanté todo, cada dolor que recorrió mi cuerpo porque no me pude quedar inconsciente. No pude morir. ¿Crees que a pesar de ello me siento privilegiado? ¡NO! ¡Desee morir como todos! ¡Deseé que el maldito virus me matara! Pero me ha hecho algo peor. Ha hecho que yo pueda matar sin sentirlo porque ni yo pude sentir mi propia muerte. Eso es lo que pasa. Morí. En ese momento de dolor mi mente murió, mi corazón murió y mi alma se apagó como una luz fundida. Ya no hay otro camino. Ahora estoy hecho por dentro de otra manera y tú no me puedes cambiar. No puedo cambiar ya. No hay solución para mí. Ahora debo hacer esto porque es lo único que me hace sentir vivo. La venganza es mi única opción de vivir.”

Las lágrimas caían por el rostro de ella. No sabía qué responder a tal sinceridad. Le había roto todos sus esquemas con aquel resumen de su injusta situación. ¿Ahora qué debía hacer? ¿Apretaría el maldito gatillo? Sopesó todas las ideas que tenía, aunque sólo fueran dos: dejarlo vivir o matarlo. Y ninguna se hacía hueco en su mente. Él era especial, y no porque hubiese sobrevivido a aquel hecho. Él era especial mucho antes y ella lo reconocía. Lo había sentido en todo momento que habían compartido. Él era especial y por ello había sobrevivido. Siguió apretando firmemente la pistola entre ceja y ceja del rubio. Éste tenía los ojos cerrados y su respiración estaba pausada como si esperara finalmente su castigo. Pero para sorpresa de él, que abrió rápidamente los ojos, la chica había dejado de apuntarle y se estaba guardando la pistola en su funda.

“No te voy a matar. Ya estás muerto, ¿verdad?”

A pesar de la duda que tenía en su cabeza, la chica había tomado la firme decisión de dejarlo vivir con sus pesadillas. No era nadie para quitarle la desventaja que tenía, él era así mucho antes de haberle introducido aquel virus en su sangre. Él era especial.

Él era Adler.

(source: tumblr)